27/5/09
A propósito de una charla sobre Helene Cixous
YA amanecía y seguíamos charlando.
Siempre miras todo con optimismo y esperanza porque sabes que el ser humano tiene esa predisposición, postura inclusora que nos conecta con el universo.
Y no digas que es cuestión de encontrar el equilibrio solamente, no digas que hay que dejar de lado los fanatismos, las exacerbaciones, salir de los extremos para por fin caer en el centro para no ser aberrantes en esta vida.
La vida misma que tú defiendes con garras de leona, la que nos hace conscientes de nuestra propia existencia, es potencia, idea de trascender.
No por ser mujer tienes en tus manos y tu mente la más codiciada de las virtudes. La tienes porque alguien lo quiso, por merecido, por innato. Es parte de tu naturaleza.
Ante ti estoy indefenso. Siento que no es necesario perder para recuperar. Que la alegría de que coincidamos en este camino nos libra de todo conflicto pasajero, que ya la muerte no es la asidua compañera de las noches y la esperanza no está perdida, sino que, reencontrada, sale a tu encuentro en cada esquina del Cerrito.
Porque eres la síntesis, y aunque no lo quiera, hemos ganado el oportuno servicio de desestimar los arquetipos, de reivindicar esta nueva conciencia de cuerpo, de recuperarlo; y recuperado y despojado de todo, quedamos desconfiscados para esa aventura de avanzar juntos.
Hoy te prometo hacer de Dios un ídolo liviano, que mis huesos no representen la cárcel de mi pensamiento y que esta necesidad y este deseo sean tan peligrosos que valga la pena jugarse y atreverse, que quedarse y morir.
Pecho, leche y miel, ha dicho alguien; por las palabras llegamos a la belleza de las cosas. Tus palabras evocan, conjuran, conmueven, despejan, aseguran, son claras como el agua, no ocultan ni mienten. Simplemente son verdades para ti y así lo expresas.
Cambiemos el mito de la pasividad: el tipo de mujer que eres, no es la que dormida espera al príncipe para que la despierte. Eres más real que todo eso; no eres fragmento sino complemento, eres plural siendo unidad, sencilla en tu complejidad, transparente para el mundo que te quiere y necesita.
Y si alguna falla asoma, es solamente para confirmar la perfección que encarnas y que probablemente no sea falla, sino alegría de cuna, crianza y alimento; pócima renovadora de mi aliento.
Acaso sea yo a quien despertaron con un beso.
18/5/09
Homenaje

Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farrugia (1920-2009)
Uruguay, pequeño país de corazón grande, tiene varios faros que iluminan este bendito mundo. Es muy triste ver cuando uno de ellos se apaga. Pero nos queda la nostalgia, el recuerdo sentido, el abrazo de abrigo de las palabras, la escritura exacta, precisa, natural. Y aunque su luz no siga dispersándose, el haber estado en contacto con ella es condición suficiente para que los recuerdos se aclaren y suban nuevamente en forma de sentimiento a nuestro corazón abandonado.
Lejos de guardar resentimientos innecesarios, Mario Benedetti fue uno de nuestros mas queridos y entrañables poetas; líder del Movimiento de los Independientes del 26 de marzo, nos brindó la alternativa distinta a los que por esa época teníamos que ser blancos o colorados.
Quizá muchos recuerden con una sonrisa haber entregado un poema de Mario, dobladito prolijamente, o capturado en un poster, a nuestra/o amada/o del momento, a la/el elegida/o, que decía "...en la calle codo codo, somos mucho más que dos..." o aquel de Táctica y estrategia "mi táctica es mirarte..."; quizá algún otro de tono político, contestatario, con verdades de a puños hechadas a los vientos para que alguien las recoja y haga suyas.
Y es asi que viene como una brisa, recordar una caminata por esas callecitas de la Ciudad Vieja, de la mano de Caro y escondido debajo del brazo El cumpleaños de Juan Angel.
Muchas lecturas, muchos reencuentros, más adioses y exilios, mucha valentía y conciencia de ser quien somos, todo eso fue Mario Benedetti.
Quedan sus poemas, sus novelas, sus críticas, sus reportajes. Imágenes de una vida plena, de un uruguayo de ley, que se animó a decir que "Uruguay es la única oficina que conseguido estado de República"; sus personajes, acaso mejores émulos que los de Svevo, intimistas, urgadores de su propia interioridad, algunos mediocres, otros custodios indiscutibles de su propia conciencia... todos los caracateres que brinda con detalle la vida cotidiana y la complejidad de la motivación humana, tan humanos como su hacedor, tan ricos, habituales, tan vivos, tan cercanos.
Entonces, los que quedamos, los que todavía somos, los que vamos a estrañar siempre a Mario, los que no vamos a verlo más caminando por la 18, en un bar cualquiera, los que amamos aún cuando no nos amen y sigamos regalando pedacitos de poemas arrancados a la más alta inspiración amorosa, siempre vamos a recordar con nostalgia que un poeta, años atrás, nos hizo el inmenso regalo de sus versos para que podamos repartirlo a esas mujeres añoradas, queridas, desnudas, para las que vuelven, para las que se quedan, para las que se han ido o se irán; aún, para las que pronto serán en nosotros, las que caminen a nuestro lado.
A ud. Mario, plagiándolo, lo despedimos con una lágrima de la mas profunda tristeza; A ud. que de todos modos " no sabe ni imagina, qué sola va a quedar, (nuestra) muerte sin su vida...
Para Silvia, que todavía no entiende y no va a entender nunca:
ONCE
Ningún padre de la iglesia
ha sabido explicar
por qué no existe
un mandamiento once
que ordene a la mujer
no codiciar al hombre
de su prójima.
Para Pelu, que me hizo sufrir lo indecible con su ambigüedad:
MEJOR TE INVENTO
Estás alicaído, estás dudando,
no te alcanzan las pruebas ni las preces,
cada Dónde te ofusca, y cada Cuándo
Recorres el confort, las estrecheces
que quedaron atrás y es razonable
que reclames la vida que mereces,
Las ventanas en paz, el techo estable.
Pero yo, te confieso, prefería
(¿cómo querés hermano, que te hable?)
Cuando tu vieja angustia estaba al día
con la angustia del mundo, cuando todos
éramos parte en tu melancolía.
Sé qué polvos trajeron estos lodos
pero saberlo no es la mejor suerte.
Inventaré quién sos. De todos modos,
inventarte es mi forma de creerte.
Para mi compañera, que me otorgó el placer del acompañamiento diario a fuer de sinceridad, a quien me enseño a querer de verdad sin tapujos, vueltas ni engaños:
PAUSA
De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.
Y por último, para el Benedetti que amamos y que tal vez, quizá, esté diciendo en otro mundo:
"...vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza."
